martes, 4 de junio de 2013
De pequeña, y de no tan pequeña, me empeñaba en hacer cosas que no me gustaban simplemente porque los demás las hacían. No necesitaba encajar en ningún grupo ni caerle bien a nadie, yo ya tenía mis amigos que me aceptaban y tampoco me obligaban a hacer lo que ellos hiciesen o a comportarme de la misma manera, pero no encajaba con la persona más importante con la que debía encajar para que todo pudiese funcionar. No encajaba conmigo. Realmente con lo que no encajaba era con la idea que yo me había hecho de quién debía ser. Desde pequeña había tenido claro lo que quería ser, a qué dedicarme e incluso cual quería que fuese mi carácter basándome en lo que yo había visto en los demás. Por supuesto no era feliz porque nada de lo que yo tenía previsto para ser algo que no era no se cumplía, hasta que comprendí que las cosas no funcionan así y me acepté con todo lo que soy y sobretodo lo que no soy. Seguramente es un 'ciclo' en la vida por el que casi todo el mundo pasa, pero no del que todo el mundo sale, pues hay personas que mueren sin haberse aceptado a ellas mismas. Debe ser horrible pasarse toda una vida luchando contra uno mismo.
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